Des Mussol : Mussol I

En algunas de las primeras salas de Es Mussol se encontraron restos de hogares.

  • Los análisis polínicos y de carbones muestran que se quemaba una gran variedad de maderas, hojas y flores: acebuche, pino, lentisco, higuera, jaras, aladierno, romero, llantén, gramíneas, crucíferas y manzanilla, entre otras especies. Varias de estas especies queman mal o tienen un valor energético escaso y seguramente fueron usadas por sus propiedades aromáticas.
  • En torno a las hogueras se depositaron partes comestibles de cabras, ovejas, bóvidos y cerdos, que no presentan señales de haber sido cocinadas ni huellas de descarnamiento Se observa que cada especie animal estaba representada por porciones de un ejemplar joven y otro adulto.
  • Las vasijas colocadas sobre el piso tienden a ser de grandes dimensiones, por lo que cabe suponer también la ofrenda de líquidos.
  • Por último, sorprenden las acumulaciones puntuales de estalactitas fracturadas, arrancadas y traídas expresamente desde otros sectores de las cuevas.Los análisis micromorfológicos han mostrado que las ocupaciones humanas fueron breves y sucesivas.
  • Tampoco el tipo de artefactos encontrados corresponden a los habituales restos de asentamiento sedentario.
  • Los condicionantes geográficos de la ubicación de la cueva de Es Mussol también excluyen una ocupación estable, dado que la cueva sólo podía ser visitada con ayuda de embarcaciones provenientes de playas lejanas y con una mar en calma. Todavía hoy los pescadores evitan los acantilados de la parte noroccidental de Menorca, debido a la frecuente inseguridad de aquellas aguas. La totalidad de los alimentos, objetos de uso y el combustible vegetal tenían que ser transportado por mar hacia la cueva, lo cual suponía un escollo adicional para una ocupación permanente.

Los elementos simbólicos observados en Es Mussol permiten señalar que la sociedad menorquina de mediados del II milenio mantuvo unas creencias que consideraban las entrañas de la tierra como el lugar anónimo donde se genera toda vida. Desde esta perspectiva, nada más propio para socializar este mundo que presidirlo con el símbolo del sexo que genera toda vida humana .


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